Voy a creer que ''la vida aprieta, pero no ahoga'' aunque haca tiempo que a mi me falta el aire. Estoy mirando al techo porque me da miedo cerrar los ojos y ver la oscuridad de dentro. Contaría los puntos del gotelé y no serían nada comparados con las cosas que me recuerdan a ti. Me levantaría de la cama si eso no implicase poner los pies en el suelo.
Intento dejar la mente en blanco para que haga contraste con mi futuro negro y no puedo. Tengo tantas preguntas sin respuesta que sólo podría ser feliz si se extinguiesen las interrogaciones. Quiero llorar, pero no podré parar y por eso no empiezo.
Fuera hace tan buen tiempo comparado con el vendaval que siento. Escucho de fondo sirenas y espero paciente que nadie se haya dado cuenta de que me he muerto. Aparentar se me da igual de bien que seguir consejos. Como ejemplo pondré el día que dejé de luchar contra mis complejos porque me vencieron. A veces niego mi cuerpo, no lo reconozco mío. En las ojeras hay pruebas de que hace una semana que todo son pesadillas.
No sonrío mucho porque no sé forzar las cosas.
La mayoría del tiempo, si puedo elegir, prefiero estar sola. El romper todo lo que toco me hizo pensar de qué material estoy hecha. Me da ansiedad tener ansiedad. A veces me gustaría escapar o dejarme llevar. No puedo pasar página porque he terminado el libro y a veces necesito releer varias veces los finales para creerlos. No sé qué daría porque me dijeses qué hice mal.
Me bastaría con que alguien me cogiese la cara para comerme la boca. Aunque me daría ansiedad, como todo. Y luego huiría lejos de mi que es el lugar favorito de las personas que hecho de menos.
Maniobras de escapismo.
sábado, 2 de junio de 2018
domingo, 1 de marzo de 2015
Exactamente igual.
Las cosas vuelven a ir mal, otra vez.
Estoy cansada de fingir, de sentir y procurar ignorar este dolor que me oprime el pecho,
cada vez es más insoportable,
más persistente y punzante.
Esas ganas de decirle adiós a todo está más presente a medida que pasan los días y creo que ya es a lo único que debo ceñirme.
Sólo soy un simple cuerpo que actúa por impulso o costumbre,
nada más;
ni lágrimas,
ni sonrisas,
ni alegría,
ni tristeza,
ni pena:
nada.
Un cuerpo vacío,
inerte y negro;
sin vida,
rodeado de cuerpos lleno de júbilo, optimismo, alegría;
llenos de color, de vida.
¿Y qué más da un cuerpo menos?
A nadie le importa;
a nadie le importas,
todo iría exactamente igual a como lo dejaste,
todos serían felices realizando cosas que les llene de placer y felicidad;
y tú también.
viernes, 27 de febrero de 2015
Como la lluvia; como el agua caer.
Las cosas se vuelven negras,
como las nubes antes y durante una tormenta,
antes de que todo caiga por su propio peso,
el agua,
los riachuelos que se van formando colina abajo,
alguna hoja,
las gotas de los árboles al suelo,
una detrás de otra,
tic-tac:
como el reloj que te indica que el tiempo va en
contra tuya,
un minuto más es un minuto menos,
y pasan,
uno tras otro,
y otro;
te mantienes impasible,
quieta,
viendo como el tiempo te destruye,
viendo como pasa sin hacer nada para impedirlo.
Te destruye;
te destruyes,
y todos los pilares que creías fijos en tu vida,
desaparecen,
como el tiempo;
como tú.
como las nubes antes y durante una tormenta,
antes de que todo caiga por su propio peso,
el agua,
los riachuelos que se van formando colina abajo,
alguna hoja,
las gotas de los árboles al suelo,
una detrás de otra,
tic-tac:
como el reloj que te indica que el tiempo va en
contra tuya,
un minuto más es un minuto menos,
y pasan,
uno tras otro,
y otro;
te mantienes impasible,
quieta,
viendo como el tiempo te destruye,
viendo como pasa sin hacer nada para impedirlo.
Te destruye;
te destruyes,
y todos los pilares que creías fijos en tu vida,
desaparecen,
como el tiempo;
como tú.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Sigo cayendo.
Caigo,
caigo,
caigo,
sigo cayendo.
Es un pozo sin fondo,
un abismo sin fin.
Me desvanezco,
me consumo.
Me pierdo,
desaparezco.
No encuentro la salida.
Caigo,
caigo,
caigo,
sigo cayendo.
Las lágrimas caen conmigo,
me acompañan.
No estoy sola,
ellas están conmigo.
Miro hacia arriba.
Lo que era la salida,
el agujero,
cada vez se hace más pequeño,
desaparece,
como yo.
martes, 24 de febrero de 2015
''¿Cómo te sientes?''
Me preguntaron: ''¿Cómo te sientes?''
Y respondí con un suspiro, o dos, o tres.
O respondí con silencio. Sí.
Inhalé aire limpio y el silencio acompañado del tic-tac del reloj respondió.
Reloj.
Tiempo.
Reloj y tiempo.
Odio el tiempo.
Odio contar.
Imaginaos un mundo sin relojes.
Sin saber qué hora es.
¡Qué cojones! Un mundo sin saber que la noche es la noche y el día es el día.
El caso es que respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj.
Sentía rabia y tristeza.
En realidad no respondí. O sí.
Respondí con la mirada.
Dicen que soy como un libro abierto.
Y odio eso.
Odio que sepan leerme.
Sentía ira.
No sé por qué.
Nunca sé nada.
Miré a los ojos a esa persona y se asustó.
Se echó para atrás.
Tuvo miedo de mi rabia, mi ira, mi tristeza.
Yo no sé si respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj, o con mi mirada o si nunca respondí
Y respondí con un suspiro, o dos, o tres.
O respondí con silencio. Sí.
Inhalé aire limpio y el silencio acompañado del tic-tac del reloj respondió.
Reloj.
Tiempo.
Reloj y tiempo.
Odio el tiempo.
Odio contar.
Imaginaos un mundo sin relojes.
Sin saber qué hora es.
¡Qué cojones! Un mundo sin saber que la noche es la noche y el día es el día.
El caso es que respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj.
Sentía rabia y tristeza.
En realidad no respondí. O sí.
Respondí con la mirada.
Dicen que soy como un libro abierto.
Y odio eso.
Odio que sepan leerme.
Sentía ira.
No sé por qué.
Nunca sé nada.
Miré a los ojos a esa persona y se asustó.
Se echó para atrás.
Tuvo miedo de mi rabia, mi ira, mi tristeza.
Yo no sé si respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj, o con mi mirada o si nunca respondí
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
