Las cosas se vuelven negras,
como las nubes antes y durante una tormenta,
antes de que todo caiga por su propio peso,
el agua,
los riachuelos que se van formando colina abajo,
alguna hoja,
las gotas de los árboles al suelo,
una detrás de otra,
tic-tac:
como el reloj que te indica que el tiempo va en
contra tuya,
un minuto más es un minuto menos,
y pasan,
uno tras otro,
y otro;
te mantienes impasible,
quieta,
viendo como el tiempo te destruye,
viendo como pasa sin hacer nada para impedirlo.
Te destruye;
te destruyes,
y todos los pilares que creías fijos en tu vida,
desaparecen,
como el tiempo;
como tú.
viernes, 27 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
Sigo cayendo.
Caigo,
caigo,
caigo,
sigo cayendo.
Es un pozo sin fondo,
un abismo sin fin.
Me desvanezco,
me consumo.
Me pierdo,
desaparezco.
No encuentro la salida.
Caigo,
caigo,
caigo,
sigo cayendo.
Las lágrimas caen conmigo,
me acompañan.
No estoy sola,
ellas están conmigo.
Miro hacia arriba.
Lo que era la salida,
el agujero,
cada vez se hace más pequeño,
desaparece,
como yo.
martes, 24 de febrero de 2015
''¿Cómo te sientes?''
Me preguntaron: ''¿Cómo te sientes?''
Y respondí con un suspiro, o dos, o tres.
O respondí con silencio. Sí.
Inhalé aire limpio y el silencio acompañado del tic-tac del reloj respondió.
Reloj.
Tiempo.
Reloj y tiempo.
Odio el tiempo.
Odio contar.
Imaginaos un mundo sin relojes.
Sin saber qué hora es.
¡Qué cojones! Un mundo sin saber que la noche es la noche y el día es el día.
El caso es que respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj.
Sentía rabia y tristeza.
En realidad no respondí. O sí.
Respondí con la mirada.
Dicen que soy como un libro abierto.
Y odio eso.
Odio que sepan leerme.
Sentía ira.
No sé por qué.
Nunca sé nada.
Miré a los ojos a esa persona y se asustó.
Se echó para atrás.
Tuvo miedo de mi rabia, mi ira, mi tristeza.
Yo no sé si respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj, o con mi mirada o si nunca respondí
Y respondí con un suspiro, o dos, o tres.
O respondí con silencio. Sí.
Inhalé aire limpio y el silencio acompañado del tic-tac del reloj respondió.
Reloj.
Tiempo.
Reloj y tiempo.
Odio el tiempo.
Odio contar.
Imaginaos un mundo sin relojes.
Sin saber qué hora es.
¡Qué cojones! Un mundo sin saber que la noche es la noche y el día es el día.
El caso es que respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj.
Sentía rabia y tristeza.
En realidad no respondí. O sí.
Respondí con la mirada.
Dicen que soy como un libro abierto.
Y odio eso.
Odio que sepan leerme.
Sentía ira.
No sé por qué.
Nunca sé nada.
Miré a los ojos a esa persona y se asustó.
Se echó para atrás.
Tuvo miedo de mi rabia, mi ira, mi tristeza.
Yo no sé si respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj, o con mi mirada o si nunca respondí
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
