Me preguntaron: ''¿Cómo te sientes?''
Y respondí con un suspiro, o dos, o tres.
O respondí con silencio. Sí.
Inhalé aire limpio y el silencio acompañado del tic-tac del reloj respondió.
Reloj.
Tiempo.
Reloj y tiempo.
Odio el tiempo.
Odio contar.
Imaginaos un mundo sin relojes.
Sin saber qué hora es.
¡Qué cojones! Un mundo sin saber que la noche es la noche y el día es el día.
El caso es que respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj.
Sentía rabia y tristeza.
En realidad no respondí. O sí.
Respondí con la mirada.
Dicen que soy como un libro abierto.
Y odio eso.
Odio que sepan leerme.
Sentía ira.
No sé por qué.
Nunca sé nada.
Miré a los ojos a esa persona y se asustó.
Se echó para atrás.
Tuvo miedo de mi rabia, mi ira, mi tristeza.
Yo no sé si respondí con un suspiro, o dos, o tres, o con el silencio acompañado del tic-tac del reloj, o con mi mirada o si nunca respondí
No hay comentarios:
Publicar un comentario