domingo, 1 de marzo de 2015

Exactamente igual.


Las cosas vuelven a ir mal, otra vez.
Estoy cansada de fingir, de sentir y procurar ignorar este dolor que me oprime el pecho,
cada vez es más insoportable,
más persistente y punzante.
Esas ganas de decirle adiós a todo está más presente a medida que pasan los días y creo que ya es a lo único que debo ceñirme.
Sólo soy un simple cuerpo que actúa por impulso o costumbre,
nada más;
ni lágrimas,
ni sonrisas,
ni alegría,
ni tristeza,
ni pena:
nada.
Un cuerpo vacío,
inerte y negro;
sin vida,
rodeado de cuerpos lleno de júbilo, optimismo, alegría;
llenos de color, de vida.
¿Y qué más da un cuerpo menos?
A nadie le importa;
a nadie le importas,
todo iría exactamente igual a como lo dejaste,
todos serían felices realizando cosas que les llene de placer y felicidad;
y tú también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario